
763. Regalos para guionistas: 25 ideas que sí se usan (edición 2025)
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Bienvenidos a Guiones y guionistas, el podcast con el que todos podemos aprender a escribir mejores historias. Hoy traigo un episodio de utilidad pública: regalos para guionistas, versión actualizada y modernizada, porque el que hice hace siete años estaba estupendo… pero el mundo ha cambiado, y ahora un guionista no necesita otra taza con un chiste malo, sino cosas que le compren lo más raro del universo: foco, tiempo y herramientas para escribir; te voy a dar ideas prácticas —de las que se usan de verdad— como dos opciones de regalo infalibles: mis libros de guion y las tarjetas regalo de la Academia para regalar tres meses de escritura sin complicaciones.
Y, ya que estamos en modo “regalo útil”, te cuento una novedad: los miembros de la Academia ya tenéis disponible una masterclass nueva, Cómo planear mi año como guionista. Porque la clave para cumplir objetivos no es tener más ganas (las ganas son muy volátiles), sino tener una buena planificación: de hecho, este ha sido mi pequeño gran secreto para que en 2025 haya podido publicar tres libros, escribir tres tratamientos y un largometraje… además de sacar adelante el pódcast y los cursos sin acabar viviendo debajo de la mesa. En la masterclass te explico ese sistema paso a paso, para que tu año deje de ser “a ver si me da la vida” y empiece a ser “vale, esto lo saco”.
La guía definitiva de regalos para guionistas (actualizada)
Este episodio es una versión actualizada y modernizada del que publiqué hace años. Porque hace siete años un regalo podía ser “una libreta bonita” y ya. Pero hoy vivimos en un mundo donde la atención está en peligro de extinción, el tiempo se cotiza como el oro y cualquier distracción te roba una escena entera. Así que vamos a hablar de regalos que se usan, no de regalos que acaban en una estantería mirando al vacío como un personaje secundario que esperaba más.
Y aquí viene la regla de oro: el mejor regalo para un guionista no es el más “mono”, ni el más caro, ni el que queda mejor en Instagram. El mejor regalo es el que resuelve un problema real del proceso de escribir. Si no se usa, no es un regalo: es atrezzo emocional. Y ya tenemos bastante atrezzo en la vida, gracias.
BLOQUE A — Regalos que compran foco
El primer gran problema de cualquier guionista no es la estructura en tres actos. Es el WhatsApp. Por eso, el Bloque A va de regalos que te devuelven el foco: silencio, tiempo y un espacio mental donde las escenas puedan respirar.
1) Silencio premium: auriculares con cancelación de ruido
Este es el regalo que, cuando funciona, parece ciencia ficción: te los pones y de repente el vecino deja de ensayar batería, el perro del quinto se vuelve mudo y el universo te da cinco minutos de paz. No es solo comodidad; es una forma de decir: “Te regalo una burbuja”. Ideal para escribir en casa, en cafés, en transporte, o en cualquier lugar donde haya humanos haciendo cosas de humanos.
2) “Te regalo horas”: el bono de tiempo real
Este regalo no se compra en una tienda, pero es de los más valiosos. Consiste en algo muy concreto: liberar tiempo para escribir. Puede ser “yo me ocupo de la compra y la cena este sábado” o “me quedo con los niños dos tardes” o “te cubro X recado”. El guionista recibe algo que no suele tener: un bloque de horas sin interrupciones. Y ojo: no es “descansa”, es “escribe”. Es el equivalente narrativo a abrir una puerta secreta en un laberinto.
3) Espacio con intención: coworking, biblioteca o “cueva” pactada
Hay gente que escribe mejor fuera de casa, porque fuera no está la lavadora mirándote con ojos de juicio. Un bono de coworking, una tarjeta de una biblioteca, o incluso acordar un “lugar fijo” (una cafetería tranquila, una sala de estudio, un rincón de la casa) puede ser un regalazo si viene con lo importante: la legitimidad. Cuando el espacio está “reservado” para escribir, la mente entra en modo trabajo más rápido.
4) Ritual de arranque: un pack para empezar siempre igual
El foco también se entrena con rituales. Un regalo estupendo es algo que convierta el “ponerse” en un gesto automático: una lámpara específica para la mesa de escritura, un temporizador tipo Pomodoro, una libreta de calentamiento (sí, esa donde escribes basura durante 10 minutos para romper el hielo), o incluso una playlist preparada. La idea es simple: reducir fricción. Cuanto menos negocies con tu cerebro, más páginas salen.
5) Bloqueadores de distracciones: el “antagonista” contra el móvil
Si el móvil es el villano, regala un héroe. Apps o sistemas para bloquear redes y notificaciones durante sesiones de escritura, un soporte para dejar el móvil fuera de la vista, o el clásico “cajón con llave” (vale, quizá exagero… pero no tanto). No es castigo: es protección. La inspiración llega cuando llevas un rato trabajando, no cuando estás viendo vídeos de gatos que actúan mejor que algunos secundarios.
6) Orden físico: una mesa que no parezca un escenario de apocalipsis
El caos visual roba energía. Regalos pequeños pero muy útiles: un buen soporte para portátil, una silla decente (tu espalda también escribe), organizadores, un tablero de corcho o pizarra para tener estructura a la vista, o una bandeja para “cosas pendientes” que te saque del medio el ruido mental. No es postureo: es higiene creativa. Si tu mesa parece un crimen sin resolver, tu cabeza se pone en modo CSI y no escribe.
7) “Permiso” social: el regalo invisible
Este es el más bonito y el más raro: regalar respeto por el tiempo de escritura. A veces el mejor regalo es pactar con la familia/pareja/amigos que durante X horas esa persona está “en rodaje”. Sin bromas, sin recados, sin “solo una cosita”. Porque el foco no se pierde por una gran interrupción: se muere por mil pequeñas. Y un guionista con foco es un guionista que avanza.
BLOQUE B — Regalos que mejoran la escritura
Vale, ya tenemos foco. Ahora toca lo segundo: que ese foco sirva para algo. Este bloque va de regalos que mejoran el oficio, es decir: que te hacen escribir mejor, reescribir con menos sufrimiento y entender qué demonios estás haciendo cuando una escena no funciona.
8) Libros de guion
Regalar libros de guion es como regalar pesas a alguien que quiere ponerse en forma: no hacen el trabajo por ti, pero te lo ponen más fácil. La clave está en acertar con el momento en el que está la persona:
- Si está empezando: formato, estructura, fundamentos.
- Si ya escribe: recursos narrativos, reescritura, técnicas específicas.
- Si está profesionalizando: industria, pitching, carrera.
Y aquí te lo pongo fácil: si quieres regalar libros que van directos al grano, tienes mi Biblioteca del guionista, con títulos pensados justo para eso: avanzar por etapas y no quedarte en “me leí uno y ya soy showrunner”. Ahí puedes elegir según necesidad: desde herramientas de oficio hasta recursos narrativos para mejorar escenas y giros.
9) Guiones de películas y series (la “formación invisible”)
Esto es un regalazo y además tiene un punto romántico: regalar guiones es regalar oficio real. Porque leer un guion te enseña cosas que ningún manual puede: ritmo de escena, economía de diálogo, cómo se describe sin escribir una novela, cómo se coloca un giro sin subrayarlo como si fuese un cartel luminoso. Si no sabes cuál escoger, una buena idea es regalar un pequeño pack: un guion clásico + uno moderno + uno del género que esa persona quiere escribir.
10) Análisis y feedback (el espejo que evita que te autoengañes)
Un regalo muy potente —y muy poco glamuroso— es pagar un buen análisis, una consultoría o una lectura profesional. ¿Por qué funciona? Porque hay bloqueos que no se resuelven con más horas, sino con mirada externa: alguien que te diga “esto es lo que estás contando en realidad” y “aquí se te cae la intención”. Eso sí: es un regalo ideal si la persona de verdad quiere feedback. Si no, puede convertirse en “te regalo una ansiedad premium”.
11) Talleres, cursos y comunidad (porque escribir solo es duro)
La escritura mejora cuando tienes estructura y acompañamiento. Un curso concreto sobre estructura, diálogo, personajes, reescritura o pitching puede ser el empujón perfecto. Y si además incluye comunidad —gente que también está peleándose con el acto dos—, el regalo se multiplica, porque se convierte en hábito. Aquí el objetivo no es “aprender más”, sino escribir más y mejor.
En la Academia Guiones y guionistas tenemos más de 100 cursos y masterclass. Si quieres regalar algo que impacte tanto en la escritura como en la carrera, aquí va el comodín: las tarjetas regalo de 3 meses de la Academia Guiones y guionistas.
No es solo “formación”: es estructura y acompañamiento. Tres meses en los que el guionista puede:
- aprender con un camino claro,
- reforzar bases y técnicas,
- mejorar su proceso,
- y, sobre todo, avanzar de verdad en su proyecto.
Además, es un regalo sin letra pequeña: son 3 meses y punto (sin sustos, sin renovación automática inesperada). Y puedes elegir el nivel que mejor encaje con la persona: Iniciación, Crecimiento o Profesional. Es el tipo de regalo que no queda bonito en una estantería… pero sí queda precioso en forma de páginas.
12) Herramientas de proceso: tarjetas, beat sheets, plantillas (lo que te saca del caos)
Hay regalos pequeños que son muy grandes: plantillas de escaleta, fichas de personaje, beat sheets impresos, tarjetas para escenas, pizarras o corchos para ordenar la historia. No tienen “brilli brilli”, pero cuando estás atascado te dan una cosa fundamental: estructura externa para que el cerebro no tenga que sostenerlo todo a la vez.
13) Cultura con intención (no es ocio, es combustible)
Entradas para cine, teatro, festivales, filmotecas, suscripciones a plataformas… pero con un pequeño twist: que no sea “toma, entretenimiento”, sino “toma, material para tu mirada”. Incluso puedes acompañarlo con un reto: “cada peli, una ficha de 10 líneas: qué funciona, qué no, y por qué”. Esto convierte el regalo en entrenamiento.
BLOQUE C — Herramientas 2025
En el Bloque A hablamos de foco y en el B de oficio. Ahora toca las herramientas. Porque la tecnología puede ayudarte muchísimo… o convertirse en otra forma elegante de procrastinar. La clave es que la herramienta no sea un juguete: que reduzca fricción, organice el caos y te permita escribir y reescribir más rápido.
14) Software de guion (lo básico que muchos siguen esquivando)
Un buen programa de escritura no es postureo: es eficiencia. Te evita líos de formato, te permite reordenar escenas sin llorar y exportar versiones limpias. Y, sobre todo, te ayuda a mantener el documento como un guion, no como un Word con sueños. Consejo-regalo: mejor que “te compro el software que me suena”, es fijarte en cómo trabaja esa persona: ¿escribe en varios dispositivos? ¿colabora? ¿necesita tarjetas, escaleta visual, control de versiones? Si la herramienta encaja con su flujo, la va a usar de verdad.
15) Organización de proyecto: notas, research y “la carpeta de la vergüenza”
Aquí está el superpoder secreto de los guionistas productivos: un sistema de notas. No la app perfecta, sino una estructura mínima que funcione:
- una carpeta por proyecto,
- una nota para la premisa y el tema,
- otra para personajes,
- otra para escenas sueltas,
- y una para “cosas que duelen pero hay que arreglar”.
Regalo práctico: una suscripción a una app de notas/organización (o, si ya la usa, ayudarle a montarla bien) + una plantilla de estructura. Porque muchas veces el bloqueo no es creativo: es logístico.
16) Tarjetas, pizarra y estructura visual (para pensar con las manos)
Hay historias que no se arreglan dentro del documento. Se arreglan viéndolas desde fuera. Por eso, herramientas como tableros de tarjetas, pizarras, corchos o apps de planning visual son regalos fantásticos: convierten el guion en algo que puedes mover, comparar y equilibrar. Y aquí hay una verdad incómoda: cuando ves tu historia en tarjetas, descubres rápido si tienes “tres escenas iguales” con distinto sombrero.
17) Copias de seguridad: el regalo menos sexy y más heroico
Este es el regalo adulto. El que nadie presume en redes, pero el que te salva la vida creativa. Un buen sistema de backup —nube, disco externo, sincronización automática— es una póliza contra el apocalipsis: portátil que muere, café que cae, error humano, o esa actualización que decide que hoy no te quiere. Si regalas esto, no regalas tecnología: regalas tranquilidad. Y eso, para un guionista, es como regalarle un verano sin deadline (fantasía pura).
18) IA como copiloto (la actualización inevitable, pero bien entendida)
Aquí viene la parte moderna: la IA puede ser un regalo útil si se usa como lo que es cuando funciona bien: un asistente para pensar, no un “escríbeme el guion”. ¿Para qué sirve de verdad en 2025?
- para generar alternativas de escenas (y elegir tú),
- para detectar inconsistencias (“oye, ¿no dijiste que era hijo único?”),
- para hacerte preguntas incómodas sobre el protagonista,
- para proponer conflictos, obstáculos, giros,
- para ayudarte a resumir, estructurar, preparar pitch, logline, dossier.
El regalo aquí puede ser una suscripción… o productos como el que saqué el mes pasado “100 prompts de la caja de herramientas de un guionista” que te ayuda en todas las fases, desde la ideación y desarrollo, hasta la venta. El verdadero valor es el enfoque: si la IA te quita trabajo mecánico y te devuelve energía para decidir, entonces sí. Si te sustituye el criterio, entonces no: es como poner a un becario a dirigir la película.
19) Ergonomía y “hardware invisible” (tu cuerpo también escribe)
Otra actualización de 2025: ya no es solo “qué software usas”, sino cuánto aguantas escribiendo sin acabar doblado como un clip. Regalos con impacto real:
- soporte de portátil,
- teclado cómodo,
- ratón decente,
- silla (si hay presupuesto),
- luz agradable para la mesa.
No parecen herramientas de guion, pero lo son: porque si te duele el cuerpo, tu cerebro solo quiere una cosa… dejarlo para mañana.
BLOQUE D — Carrera (porque escribir está genial… pero vivir del guion también)
Hay un territorio donde muchos guionistas se atascan: la carrera. No porque no sepan escribir, sino porque nadie les ve, nadie les responde, o no tienen un sistema para pasar de “tengo un guion” a “tengo una oportunidad”. Y aquí los regalos no son “cosas”: son pasos. Pequeños empujones que te colocan en el tablero.
20) Portfolio y presencia: “que exista tu trabajo”
Un regalo muy útil es ayudar a un guionista a tener una presencia mínima profesional:
- una web sencilla o un porfolio en PDF bien armado,
- un dominio propio (su nombre o su marca),
- un hosting básico,
- incluso una sesión de “vamos a dejar tu bio presentable y tu logline sin fiebre”.
Porque si alguien pide “mándame algo” y tú tardas tres días en encontrar la última versión del dossier… esa oportunidad ya se ha ido a otra bandeja de entrada.
21) Pitching: aprender a vender sin sentirte un estafador
Hay guionistas que escriben estupendamente, pero cuando tienen que contar su historia en dos minutos se convierten en un personaje secundario que entra, se tropieza y sale. Un regalo perfecto aquí es formación específica:
- cómo hacer un pitch verbal,
- cómo escribir una sinopsis que no sea una lista de escenas,
- cómo preparar un dossier y un teaser,
- cómo presentar personajes sin sonar a catálogo de IKEA.
Este tipo de regalo suele tener un efecto inmediato: el guionista deja de esconderse detrás del guion y aprende a defenderlo.
22) Networking con intención
El networking no es ir a una fiesta a repartir tarjetas como si fueses una impresora humana. Es construir relaciones con calma y estrategia. Regalos que ayudan:
- entradas a festivales, mercados, jornadas profesionales,
- acceso a encuentros de guion, charlas y mesas redondas,
- una membresía en una asociación profesional,
- incluso “te acompaño a ese evento” (sí: también se regala valentía).
La clave: que el regalo incluya un objetivo (“sal con 3 contactos reales”) y no solo “pásalo bien”.
23) Herramientas de productividad para proyectos largos (porque la carrera es resistencia)
La carrera no se construye con una chispa, sino con continuidad. Regalos útiles:
- un planificador anual (para objetivos de escritura y entregas),
- un sistema de seguimiento de proyectos (qué estás escribiendo, qué estás enviando, a quién, cuándo),
- una revisión mensual: “¿qué has avanzado, qué bloquea, qué toca ahora?”
Aquí no estamos regalando una agenda: estamos regalando dirección.
24) Mentoría o acompañamiento (cuando el problema es “no sé por dónde tirar”)
Hay un punto en el que un guionista no necesita más información, sino prioridad: decidir qué escribir, qué enviar, qué mejorar y qué dejar para después. Regalar una mentoría, una consultoría o un acompañamiento corto puede ser exactamente lo que saque a esa persona del bucle de “estoy haciendo cosas” sin avanzar.
25) El regalo final: un “contrato” contigo mismo
Y esto es más íntimo, pero funciona: regalar un compromiso. Una fecha, un deadline, una entrega. Algo como: “En 30 días me enseñas 20 páginas” o “cada domingo revisamos objetivos”.
Porque la carrera del guionista se construye cuando alguien —aunque sea tú mismo— te mira a los ojos y te dice: “vale, ¿cuándo lo terminas?”
El artículo 763. Regalos para guionistas: 25 ideas que sí se usan (edición 2025) se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
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