Guiones y guionistas podcast

758. El filtro secreto del guionista: así funciona el Sistema de Activación Reticular

0:00
18:19
Retroceder 15 segundos
Avanzar 15 segundos

El artículo 758. El filtro secreto del guionista: así funciona el Sistema de Activación Reticular se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Hoy vamos a hablar de algo que suena a gadget de ciencia ficción pero lo llevas en la cabeza desde que naciste: el Sistema de Activación Reticular, el filtro de tu cerebro que decide a qué le haces caso y a qué no… y que, bien usado, puede convertirse en el mejor documentalista y cazador de ideas para tus guiones. En este episodio vamos a ver qué es exactamente ese famoso SAR, qué le pasa a tu atención cuando empiezas a investigar una historia, y cómo puedes activarlo a propósito para que el mundo entero se convierta en material dramático: noticias, conversaciones ajenas, recuerdos, detalles cotidianos… todo trabajando para tu proyecto. Si alguna vez has sentido que te pierdes entre pestañas abiertas y PDFs sin saber qué te sirve para el guion, quédate, porque hoy vamos a poner a tu propio cerebro a escribir contigo. Yo soy David Esteban Cubero y esto es Guiones y guionistas.

Y la semana que viene en cursosdeguion.com tenemos otro encuentro en el Cineforum de la Writers´Room: conversaremos sobre un clásico del “cine dentro del cine”: La noche americana, de Francoise Truffaut. Será el Martes, 25 de noviembre a las 19:00 horas (España) en la Writers´Room. Para acceder hay que tener el Nivel Profesional. Y os recuerdo que los que llevéis más de un año en el nivel crecimiento podéis escribirme y os subo de nivel.

1. Qué es el Sistema de Activación Reticular (versión guionista)

Puede que el nombre suene a software de gestión de proyectos o a secta de autoayuda, pero no: el Sistema de Activación Reticular, o SAR para los amigos, es algo muy real que llevas de serie en el cerebro. No hace falta actualizarlo ni pagar suscripción mensual. Está ahí, trabajando todo el tiempo aunque no le hagas ni caso.

El SAR es, simplificando mucho, un filtro de atención. Imagina que tu cerebro está en una fiesta abarrotada: música alta, gente hablando, copas, risas, ruido por todas partes. Sería imposible procesarlo todo a la vez. Pues el SAR es ese colega que te coge del brazo y te dice: “Mira, esto sí es importante; todo lo demás, de momento, lo ignoramos”. Su función es decidir a qué prestamos atención y qué se queda como ruido de fondo.

¿En qué se fija este filtro? Principalmente en tres cosas:
– Lo que tiene que ver con tu supervivencia: ruidos raros, cambios bruscos, alguien que grita tu nombre.
– Lo que está relacionado con tus objetivos: aquello que tú, consciente o inconscientemente, has marcado como “importante ahora”.
– Lo que viene cargado de emoción o se repite muchas veces.

Te ha pasado mil veces: te compras un coche rojo, y de repente ves coches rojos por todas partes. O alguien te habla de un país del que nunca habías oído hablar y, esa semana, aparece mencionado tres veces más en noticias, series y conversaciones. No es magia. Es tu SAR diciendo: “Ah, esto te interesa, ¿no? Pues ahora te lo pongo en primer plano”.

¿Y qué pinta todo esto en la vida de un guionista? Muchísima. Porque cuando decides escribir una historia, tu cerebro necesita saber qué es importante para ti ahora. Si no se lo explicas bien, el SAR sigue a lo suyo y tú entras en modo “infoxicación”: mil pestañas abiertas, veinte PDFs descargados, diez hilos de Twitter guardados y la sensación de que estás leyendo muchísimo… pero no estás avanzando en el guion.

En cambio, cuando empiezas un proyecto y le das un encargo claro a tu mente del tipo: “Estoy buscando historias de gente que sacrifica su vida personal por su vocación”, o “Quiero entender cómo se vive el miedo al fracaso en el mundo del deporte”, tu SAR se pone el mono de trabajo. De repente, una noticia cualquiera te salta a los ojos porque encaja con tu tema. Una frase que oyes en el metro te parece el diálogo perfecto para tu protagonista. Una anécdota que tenías olvidada de tu adolescencia vuelve a la superficie con un detalle que no habías valorado.

Como guionista, puedes pensar en el Sistema de Activación Reticular como en un documentalista interno: está revisando la realidad en tiempo real, pero necesita un briefing. Si no le dices qué proyecto estás escribiendo, te traerá cosas aleatorias. Si se lo explicas bien, empezará a trabajar para tu historia incluso cuando tú “no estás escribiendo”: mientras haces la compra, ves una serie o esperas al bus.

En este pódcast vamos a ver cómo usar ese filtro a propósito. Cómo pasar de que el SAR funcione en piloto automático a convertirlo en un aliado para investigar, encontrar ideas y profundizar en tus personajes y tus mundos. Porque sí, tu cerebro ya viene con un sistema de búsqueda incorporado. Solo le falta una cosa muy de guionista: un buen encargo.

2. ¿Qué pasa cuando empiezas a investigar una historia?

El momento “voy a documentarme” suele empezar muy digno: te haces un café, abres el portátil, coges un cuaderno bonito y te dices: “Ahora sí, vamos a investigar en serio”. Diez minutos después estás viendo un vídeo sobre “cómo duermen las cabras en montaña” y no sabes muy bien cómo has llegado hasta ahí… pero juras que en algún punto tenía que ver con tu película. Bienvenido al cerebro en modo SAR descontrolado.

Cuando empiezas a investigar una historia nueva, tu mente entra en una especie de estado expansivo: todo podría servir, todo podría ser material. Eso tiene algo maravilloso, porque durante un tiempo te vuelves más curioso, más atento, más permeable al mundo. Pero también tiene un problema: si no le das un mínimo de enfoque, el Sistema de Activación Reticular no sabe qué demonios filtrar. Es como decirle a un documentalista: “Tráeme material interesante”. ¿Interesante según quién? ¿Para qué tipo de historia? ¿Para qué personaje?

En ese primer impulso de búsqueda, solemos cometer siempre los mismos pecados de guionista entusiasmado:
– Abrir veinte pestañas del navegador “para leer luego”.
– Descargar PDFs como si fueran cromos.
– Guardar artículos, hilos y vídeos en mil listas diferentes.
– Y decirnos la gran mentira creativa: “Todo esto luego me servirá para el guion”.

Lo que en realidad pasa por debajo es que el SAR está trabajando, sí, pero sin briefing. Recoge cosas que suenan a “novedad”, a “curioso”, a “emocionante”… pero sin un criterio claro. Funciona por impulso, no por proyecto. Y tú lo notas porque, después de una tarde de “investigar”, no tienes más claro quién es tu protagonista, ni cuál es el conflicto central, ni qué escenas quieres escribir. Solo tienes la cabeza llena y el documento vacío.

En cambio, cuando te pones a investigar con una mínima intención —aunque todavía no tengas clara toda la trama— el SAR empieza a comportarse de otra manera. Si tú le dices, por ejemplo: “Estoy buscando situaciones en las que la gente normal se ve obligada a mentir para proteger a alguien”, tu filtro ya no se engancha a cualquier cosa. De pronto, las noticias sobre estafas, silencios familiares, secretos de pueblo o pactos de silencio destacan más que el resto. Sigues viendo el mundo entero, pero unas cosas se iluminan y otras se quedan en penumbra.

Hay otro efecto interesante: empiezan a aparecer conexiones que antes no veías. Vas al cine y la subtrama de una película mediocre te da una idea potentísima para tu historia. Lees una entrevista a un deportista y te ayuda a entender a tu personaje músico. Escuchas una anécdota en una cena familiar y, sin saber por qué, sientes que ahí hay una escena. No es telepatía ni universo conspirando: es tu Sistema de Activación Reticular diciendo “esto encaja con lo que estás buscando, míralo mejor”.

Además, cuando empiezas a investigar una historia, también se activa otro tipo de búsqueda: la interna. Tu memoria, tus experiencias, tus obsesiones. El SAR no solo escanea la realidad exterior, también rebusca en tus cajones de dentro. Y a veces te devuelve recuerdos que no sabías que seguían ahí: un profesor concreto, un viaje, una discusión, una frase que te dijeron de adolescente… Detalles que, de pronto, tienen sentido dentro del mundo del guion que estás empezando a construir.

El problema es que, si no eres consciente de todo esto, puedes interpretar mal lo que está pasando. Crees que estás “disperso” o “bloqueado” porque no escribes páginas aún, cuando en realidad tu sistema atencional está en plena fase de recolección caótica. No estás perdido, estás en bruto. Lo que marca la diferencia es si conviertes ese caos en material útil… o si lo dejas en maratón de pestañas abiertas.

Cuando empiezas a investigar una historia, no solo buscas tú. También te busca tu cerebro. El SAR se pone en marcha, quiera o no quieras, pero la calidad de lo que te trae depende de lo claro que tenga el encargo. Si le dices “enséñame cosas”, te ahogarás en información. Si le dices “ayúdame a entender esta idea, este tema, este tipo de personaje”, empezará a actuar como un asistente de guion bastante eficiente. En la siguiente parte del pódcast veremos precisamente eso: cómo darle instrucciones claras a tu Sistema de Activación Reticular para que trabaje a favor de tu historia y no solo de tu procrastinación con estilo.

3. ¿Cómo “activar” el SAR a propósito para un guion?

Aquí viene la buena noticia: tu Sistema de Activación Reticular no es una fuerza misteriosa que aparece cuando le da la gana. Se puede provocar. No con velas ni mantras, sino con algo mucho más sencillo: darle instrucciones claras.

Piensa en el SAR como en un ayudante de guion muy dispuesto pero un poco cortito: trabaja sin parar, es incansable… pero si no le explicas bien qué proyecto estás escribiendo, te trae cosas al azar. Hoy un hilo de Twitter sobre un juicio, mañana un documental de volcanes, pasado un vídeo de gatos. Todo “muy interesante”, pero cero focalizado.

Vamos a ver formas prácticas de decirle: “Oye, estamos escribiendo ESTO. Búscame cosas para ESTO”.

3.1. Formula un encargo claro (una frase, no un tratado)

Lo primero es darle al cerebro una frase de misión. Algo corto, concreto y en presente.

En lugar de quedarte en:

“Estoy escribiendo un thriller.”

Que al SAR le suena a “ok, cosas oscuras, gente corriendo, supongo…”, prueba con algo tipo:

“Estoy buscando historias reales y detalles cotidianos sobre gente que traiciona a alguien que quiere para salvarse a sí misma.”

O:

“Quiero encontrar ejemplos de madres que mienten a sus hijos para protegerles… y las consecuencias de esas mentiras.”

O:

“Estoy reuniendo situaciones donde alguien tiene que elegir entre ser leal a su familia o decir la verdad.”

Cuanto más concreta sea la frase, mejor trabaja tu filtro. Esa frase la puedes:

  • Escribir en la primera página de tu cuaderno del proyecto.
  • Ponerla en una nota del móvil.
  • Tenerla en grande en un post-it en la pared.

La idea es que tu cabeza tenga siempre presente: “de qué va” tu mirada en este momento.

3.2. Crea tus “palabras imán”

El SAR funciona muy bien con palabras clave. Son como etiquetas que le dicen: “cuando veas algo que se parezca a esto… súbelo de prioridad”.

Para eso, haz tres mini listas:

  • Tema: culpa, justicia, corrupción, maternidad, fracaso, redención…
  • Mundo: hospital público, pueblo de costa en invierno, redacción de periódico, equipo juvenil de fútbol, convento, academia de baile…
  • Personaje: madre soltera, entrenador agotado, adolescente perfeccionista, funcionario cínico, influencer caída en desgracia…

No hace falta que lo tengas todo resuelto. Se trata de elegir unas cuantas palabras que resuman por dónde va tu proyecto.

Cuando lees un periódico, ves una serie, escuchas una conversación en el metro o te pierdes en YouTube, esas palabras actúan como luces de neón: el SAR reconoce algo relacionado y te dice: “eh, mira esto mejor”. Es como tener activados ciertos “hashtags” en la vida real.

3.3. Conecta el proyecto con emoción (si no te mueve, no te enfoca)

Hay un detalle que se suele olvidar: el SAR no solo reacciona a lo racional, también —y mucho— a lo emocional. No basta con que le digas “es importante porque tengo que entregar el guion”. Eso al cerebro le suena a obligación, no a relevancia profunda.

Prueba a formular algo así:

  • “Quiero entender por qué alguien aguanta un trabajo que le destroza.”
  • “Quiero escribir sobre el miedo a quedarse atrás mientras los demás avanzan.”
  • “Quiero contar lo que pasa cuando una familia decide no hablar nunca de un tema.”

Cuando conectas el proyecto con una emoción tuya —miedo, rabia, curiosidad, nostalgia— el SAR se lo toma mucho más en serio. Todo lo que toque esa emoción empieza a destacar. No es solo documentación, es materia sensible.

3.4. Crea un embudo de captura (porque si no lo apuntas, no existió)

Activar el SAR significa que te va a empezar a traer ideas, detalles, frases, personajes… en cualquier momento: en la ducha, en el súper, viendo un partido, hablando con amigos. Si no tienes un sistema de captura rápida, se evapora.

Aquí no hace falta ser Marie Kondo; con algo simple basta:

  • Una nota única en el móvil con el nombre del proyecto.
  • O un cuaderno solo para ese guion.

Regla de oro:

Si algo te hace pensar “esto podría servir para la historia”… va ahí. Aunque no sepas dónde encaja todavía.

Puede ser:

  • Una frase de alguien: “Yo nunca pregunto, así no me entero”.
  • Un gesto: un padre que no mira a su hijo cuando le habla.
  • Una imagen: la luz verde del frigorífico en una cocina a las 3 de la mañana.
  • Un titular: “El pueblo que decidió no denunciar”.

Cada vez que capturas algo, le mandas al SAR el mensaje:

“Gracias, esto me importa. Tráeme más cosas así.”

Y él, encantado, sube el volumen.

3.5. Haz un ritual de encendido antes de investigar

Antes de lanzarte a abrir veinte pestañas, puedes hacer un pequeño ritual de 2 minutos para poner al SAR en modo guionista profesional y no en modo ardilla hiperactiva:

  1. Lees en voz alta tu frase de misión:

    “Estoy buscando historias de X en las que ocurra Y”.
  2. Repasas tus palabras imán un momento.
  3. Abres tu nota/cuaderno de captura para tenerla a mano.

Con eso le dices a tu cerebro: “hoy miramos el mundo desde este filtro”.

La diferencia entre hacerlo y no hacerlo es enorme. Es la diferencia entre “me he pasado la tarde leyendo de todo” y “he encontrado tres cosas que alimentan directamente mi proyecto”.

3.6. Haz buenas preguntas (no solo buenas búsquedas)

Y una última clave para activar el SAR: las preguntas. Tanto las que le haces a Google o a la IA, como las que te haces a ti mismo.

En lugar de buscar:

  • “Información sobre sectas”.

Prueba con:

  • “Historias de personas que salieron de una secta y echaron de menos volver.”
  • “Rituales cotidianos de grupos religiosos donde se mezcla fe y control.”
  • “Testimonios de gente que sabía que estaba en algo raro pero decidió quedarse.”

Este tipo de preguntas afinadas no solo mejoran tus resultados externos; también hacen que tu SAR empiece a revolver en tu memoria, en tus lecturas pasadas, en lo que has visto sin prestar atención. Es como decirle: “No me traigas cualquier cosa de sectas, tráeme esto”.

4. Resumen

Activar el Sistema de Activación Reticular a propósito como guionista es:

  • Darle una misión concreta.
  • Alimentarlo con palabras imán.
  • Conectar el proyecto con emoción real.
  • Tener un sitio donde recoger lo que trae.
  • Y hacerte preguntas específicas, no genéricas.

En la práctica, sigues siendo la misma persona, con el mismo cerebro. Pero el mundo empieza a parecer un enorme catálogo de materiales narrativos hechos a medida para tu historia.

El artículo 758. El filtro secreto del guionista: así funciona el Sistema de Activación Reticular se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Otros episodios de "Guiones y guionistas"