
759. IA para guionistas: de la página en blanco al mail al productor
El artículo 759. IA para guionistas: de la página en blanco al mail al productor se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
¿IA para guionistas? Imagina que mañana te levantas y lees el titular: “Una IA ha escrito una serie y ha ganado un premio importante”. ¿Te asustas? ¿Te ríes? ¿Piensas “bah, será mala”? La verdad incómoda es otra: la IA ya está escribiendo cosas… y vamos a convivir con ella sí o sí. La pregunta no es “¿va a sustituirnos?”. La pregunta real es: “¿Voy a dejar que escriba por mí… o voy a hacer que piense con migo?” Porque ahí está la diferencia.
Si le dices: “Escríbeme una escena de dos personas discutiendo en un bar”… te devolverá exactamente eso: lo que le pide medio planeta cada día. Texto correcto, plano, intercambiable. Guion “de máquina expendedora”. Pero si le pides ayuda como guionista, en las fases donde de verdad sudamos: para encontrar la idea, para retorcer el conflicto, para perfilar personajes, para probar estructuras, para ordenar la reescritura, para preparar la biblia, el pitch… la cosa cambia.
En este episodio quiero hacer un viaje completo: desde la página en blanco hasta el mail al productor, pasando por todas las fases del proceso, y ver dónde y cómo la IA puede ser un asistente brutal… sin perder tu voz, ni tu criterio, ni tu ética. No vamos a hablar de “magia tecnológica”. Vamos a hablar de oficio de guionista… y de cómo aprovechar una herramienta nueva para trabajar mejor, no para escribir menos.
Antes de empezar con las fases, te quiero presentar algo.
Hace unos meses, viendo cómo usaban la IA muchos guionistas, pensé: “Si le pides basura, te devuelve basura con sintaxis perfecta”. Y empecé a hacerme mis propios prompts de trabajo: para ideas, personajes, estructura, diálogos, reescritura, biblia, venta… Al principio eran notas sueltas. Luego se convirtieron en listas. Y al final dije: “Vale, aquí hay una caja de herramientas que puede usar más gente.” Por eso he creado La Caja de Herramientas del Guionista: 100 Prompts.
Si estás viendo la versión en vídeo del pódcast, ahora mismo estarás viendo las cartas: cada una con el nombre del prompt, la categoría (Diálogo, Reescritura, Biblia & Pitch, Marketing del proyecto, etc.) y un QR que te lleva a su ficha completa. Detrás de cada carta hay una página web con:
- instrucciones claras,
- el prompt listo para copiar y pegar en tu IA favorita,
- y un mini ejemplo de cómo podría ser la respuesta.
Además de las cartas, la caja incluye:
- un sheet para filtrar y encontrar justo el prompt que necesitas,
- y un PDF resumen con los 100 prompts explicados.
La idea es muy sencilla: en vez de sentarte delante de la IA y pensar “¿y ahora qué le pido?”, tienes un sistema de 100 preguntas potentes ya diseñadas para acompañarte en cada fase del proceso de guion. Y ahora con Black Friday los 100 primeros tiene un descuento del 65%.
Fase 1 – La nada: de “no sé qué escribir” a mapa de ideas
Vale, empecemos por el infierno número uno del guionista: “No sé qué escribir.”
No es que no tengas ideas. Es peor: tienes demasiadas medias ideas. Apuntes en notas del móvil, frases sueltas en libretas, una carpeta que se llama “IDEAS BUENAS” y otra que se llama “IDEAS DE VERDAD BUENAS” donde tampoco te aclaras. Aquí la IA puede ser peligrosa si la usas como oráculo: “Invéntame una idea de serie”. Te sacará algo correcto, genérico y, sobre todo, que no tiene nada que ver contigo. La clave es otra: usar la IA para rascar en lo que ya llevas dentro y ponerlo en orden.
Por ejemplo, en ideación puedes hacer tres cosas muy simples:
- Inventario de obsesiones: Le dices: “Te voy a contar 10 cosas que me obsesionan / temas que vuelven siempre a mis historias. Ayúdame a combinarlas en posibles premisas de película o serie”. De repente no te está dando “ideas random”, está reordenando tu ruido mental y devolviéndotelo como posibles proyectos.
- Contrastes y choques: Le pides: “Cruza esto que me interesa (paternidad, migración, vejez, redes, lo que sea) con géneros o contextos inesperados. Eso no sustituye tu criterio: simplemente genera un campo de juego donde tú eliges qué te enciende y qué no.
- Filtro de realidad: Cuando tengas 5-10 premisas, la IA te sirve como espejo: “Para cada una, dime: conflicto central, posible protagonista y qué riesgo tendría producir esto hoy”. No es que tenga razón absoluta, pero te obliga a aterrizar: ¿hay conflicto? ¿hay personaje? ¿hay gancho?
La idea es pasar de: “no sé qué escribir” a “tengo un mapa de 5-10 ideas razonables, con conflicto y protagonista, y sé cuál me pide el cuerpo”.
En mi caso, cuando estaba diseñando la caja de 100 prompts, la primera categoría fue justo esa: Ideación. Prompts que no te dan una historia “prefabricada”, sino que te obligan a volcar tus obsesiones, tus temas, tus referencias, y la IA las ordena, las tensiona y las combina.
Porque antes de escribir INT. CASA DE JUAN – DÍA hay una pregunta mucho más sencilla y mucho más brutal: “¿De qué demonios quiero hablar ahora?” Si usas la IA para responder eso con honestidad, ya has ganado medio partido. El resto es ir bajando ese mapa de ideas a personajes, estructura, escenas… que es justo la siguiente parada del viaje.
Fase 2 – Investigar sin ahogarte: documentación y contexto
Vale, ya no estamos en la nada. Tienes 1–3 ideas que te interesan de verdad. Y entonces llega la siguiente trampa del guionista aplicado: la documentación infinita. Empiezas buscando “cómo funciona una UCI de noche” y acabas, dos horas después, viendo un vídeo de castores en YouTube. No te juzgo. Nos pasa a todos. La IA aquí no es para que “se lo invente todo”, sino para que te ahorre tiempo y te devuelva foco. ¿Cómo?
Como resumen inicial, no como verdad absoluta: Le pides: “Dame una explicación clara, en lenguaje sencillo, de cómo funciona X en la vida real. Luego hazme una lista de 10 cosas que un guionista debería saber si quiere escribir sobre esto sin hacer el ridículo”. Ya tienes un mapa general y, sobre todo, preguntas concretas.
Como generadora de conflictos típicos en ese mundo: En lugar de leer 200 artículos, le dices: “En el contexto de X (hospital público, rodaje low cost, oposición de jueces, residencia de ancianos…), dime 15 conflictos dramáticos realistas entre personajes”. No te está dando la historia, te está dando material para tu historia.
Como filtro de relevancia: Le planteas: “Te voy a dar 10 datos sobre este tema. Señálame cuáles son útiles dramáticamente y cuáles son solo curiosos pero prescindibles para un guion”. Y ahí la IA funciona como un lector listillo que te pregunta: “¿Esto sale en escena o es paja mental?”
La idea es muy simple: que pases menos horas perdido en pestañas y más horas imaginando qué le pasa a tus personajes dentro de ese mundo. Porque la documentación no va de saberlo todo, sino de saber justo lo suficiente para escribir algo que suene verosímil y te deje energía para lo que viene ahora: poner gente dentro, es decir… personajes.
Fase 3 – Personajes: que no sean solo ficha y tópico
Vale, ya tienes una idea que te interesa y un poco de contexto. Lo siguiente que suele bloquear es esto: “Tengo fichas de personaje… pero no tengo personajes.” Sabes de qué trabajan, qué edad tienen, incluso su signo del zodiaco si te flipas un poco. Pero luego los pones en escena y suenan todos igual, se mueven igual y reaccionan igual.
Aquí la IA puede ayudarte mucho, si no la usas para hacer “fichas de horóscopo” sino para empujar a tus personajes hacia lo dramático.
En la Caja hay varios prompts pensados justo para eso. Te pongo un ejemplo concreto. Uno de los problemas clásicos que tienen los guionistas es que no hablen todos igual: “Todos mis personajes hablan como yo con café.”
Ahí entra PROMPT-069 – Idiolectos.
Este prompt te obliga a definir 4 rasgos de habla para un personaje (muletillas, metáforas típicas, ritmo, tabúes) y luego te pide 3 réplicas de ejemplo.
Por ejemplo, para un abogado soberbio de 50 años puedes acabar con algo así:
- Muletilla: empieza muchas frases con “seamos serios”.
- Metáforas: compara todo con juicios, contratos y partidos de tenis.
- Ritmo: frases largas, llenas de subordinadas, hasta que se enfada y corta en seco.
- Tabúes: evita hablar de pobreza o fracaso, cambia de tema o lo intelectualiza.
Y luego 3 réplicas tipo:
“Seamos serios, esto no es un drama, es un contrato.”
“En este partido ya vamos dos sets abajo, ¿lo sabes, no?”
¿Ves la diferencia? No te ha escrito todo el diálogo, pero te ha dado un ADN de voz que luego puedes aplicar tú escena a escena. Todo esto con IA no sustituye el curro de personaje, lo enfoca. A partir de ahí, la pelota vuelve a tu tejado: tú decides qué te sirve, qué no y cómo reescribes.
En la siguiente fase, con estos personajes ya un poco más vivos, toca meterlos en una estructura que no sea una sopa de escenas sueltas. Y ahí la IA también puede ser una aliada interesante si sabes qué pedirle.
Fase 4 – Estructura: del puñado de escenas a una historia
Vale, ya tenemos idea, mundo y personajes que empiezan a respirar. Y ahora llega uno de los momentos más dolorosos: “Tengo escenas sueltas… pero no tengo una historia.”
Tienes una discusión brutal, un final potente, un flashback que te encanta… pero no sabes en qué orden va nada. Y el guion empieza a parecer un cajón de calcetines desparejados.
Aquí hay dos errores muy típicos con la IA:
- Pedirle: “Hazme una estructura en tres actos de mi idea”
- Copiar y pegar su estructura como si fuese palabra sagrada.
¿El resultado? Una pseudo-película que suena a plantilla de libro de guion con otro título. La clave no es que la IA “te dé una estructura”, sino que te ayude a ver la lógica interna de lo que ya tienes y a proponer variantes que tú puedas evaluar. Ahí entran varios prompts de la caja, como el PROMPT-075 que analiza “¿Quién quiere qué en cada parte?”.
La estructura no es solo “pasan cosas”: es gente queriendo cosas y chocando con algo en el camino. Para eso está PROMPT-075 – Claridad de objetivos: que lista para cada secuencia quién quiere qué, qué lo impide y cómo cambia.
En la práctica, tú le das tu escaleta, o un resumen por bloques, y la IA:
- detecta en cada fragmento quién es el protagonista de ese momento,
- formula qué quiere,
- señala qué se lo impide,
- y qué cambia al final de la secuencia.
Lo útil no es la tabla bonita, es que de repente ves huecos:
- escenas donde nadie quiere nada,
- obstáculos que no son obstáculos,
- secuencias donde nada cambia.
Esa tabla es como una radiografía de tu estructura: te enseña dónde hay columna vertebral y dónde hay relleno. La IA no te entrega una estructura cerrada, pero te obliga a clarificar deseos y obstáculos. El diagrama final, la forma, el ritmo… eso sigue siendo tuyo.
En la siguiente fase, con esta estructura más clara, toca entrar al barro: escenas y diálogos, que es donde solemos pedirle a la IA que “escriba” cuando, en realidad, puede ayudarnos mucho más si la usamos para variar conflictos, acciones y subtexto.
Fase 5 – Escenas y diálogos: donde la IA puede ayudarte… y donde más la lía
Aquí es donde casi todo el mundo se lanza a por la IA a lo loco. Tienes la escaleta más o menos clara y piensas: “Venga, que me escriba la escena y yo luego la retoco”. Le pides algo tipo: “Escríbeme una escena de Marta discutiendo con su madre en la cocina” y, sorpresa, te devuelve una telenovela neutra: diálogos correctos, cero personalidad, mucho “te lo explico todo hablando”.
El problema no es que la IA escriba mal. El problema es que le has pedido como un espectador, no como guionista. Vamos a darle la vuelta: en escenas y diálogos, la IA no debería ser “el ghost”, sino la máquina de generar opciones para que tú elijas y reescribas.
Ahí varios prompts de la caja se vuelven oro. Uno de mis favoritos para escenas densas es PROMPT-066 – “Silencios significativos”, muy útil para que la escena responda con acciones, no con parlamentos: Escribe 8 acciones no verbales que respondan en una discusión de un tema concreto en pocas palabras.
En vez de pedirle la escena entera, le dices: “Discusión sobre el tema: ‘confianza rota en pareja’.”
Y te devuelve cosas tipo:
- Cierra el portátil con calma, cambia la contraseña delante de él.
- Retira su cepillo de dientes del vaso compartido del baño.
- Le sirve café en taza distinta a la de siempre.
No es la escena, es munición. Tú luego eliges 2–3 acciones, las colocas en tu escena y escribes tus propios diálogos alrededor.
Con esta lógica, en escenas y diálogos la IA deja de ser: “Escríbeme todo esto que me da pereza”y pasa a ser: “Dame opciones de acciones, subtexto, humor, maneras de meter información, caminos para encarnar el tema… que luego yo elegiré y reescribiré a mi manera.”
Tus escenas siguen siendo tuyas. La diferencia es que no estás solo peleándote con la página: tienes un motor externo que te ofrece variantes en puntos muy concretos.
En la siguiente fase, cuando ya tienes un primer borrador lleno de estas escenas, llega la parte que a nadie le apetece pero que hace la diferencia: la reescritura. Y ahí también hay prompts pensados para que no entres en modo “quemarlo todo y empezar de cero”.
Fase 6 – Reescritura: cuando quieres quemar el guion (y no hace falta)
Llegamos al momento más delicado de todos. Has sudado la idea, la estructura, las escenas, los diálogos… y un día, imprimes el guion, lo lees del tirón y piensas: “No sé si es malo… o si soy yo.”
Spoiler: es normal. Un primer borrador no está para ser bueno, está para existir. Lo que lo convierte en película o serie es la reescritura.
Aquí hay dos formas muy habituales (y muy destructivas) de usar la IA:
- “Mejorar estilo” → le tiras el guion y le dices “reescríbelo mejor”.
- “Rehacer todo” → le pides una nueva versión desde cero.
Resultado: un texto más “correctito”, más plano, menos tuyo.
La IA tiene muchísimo más sentido si la usas como herramienta de diagnóstico y planificación, no como cirujano loco. Y para eso hay varios prompts de la caja que están pensados justo para la fase de reescritura.
Como el PROMPT-073 que te ayuda a matar tus favoritos… pero con criterio. Porque uno de los dolores más grandes que vivimos es cuando pensamos: “Me encanta esta escena… y sé que igual sobra.” Ahí entra PROMPT-073 – Kill your darlings que te señala 5 momentos prescindibles que no cambian el arco. Incluso te propone sustituto o corte limpio.
Le pasas tu guion y le pides que sea cruel. Te devuelve algo así:
- Escena del bar con el amigo 2 → no afecta al conflicto ni al arco; podría condensarse en una frase en la llamada siguiente.
- Recuerdo de infancia nº3 → repite información ya dada en el nº1; suprimir o fusionar.
La gracia está en la segunda parte del prompt: te propone sustituto o corte limpio, es decir:
- “Corta sin miedo, no pasa nada.”
- o “Si duele cortarla, aquí tienes otra forma más útil de decir lo mismo.”
Tú decides si obedeces. Pero al menos alguien te está señalando dónde puede haber relleno disfrazado de momentazo.
En la fase de reescritura la IA no debería ser un botón de: “Hazlo bonito y ya” sino un conjunto de herramientas para diagnosticar, cortar lastre, organizar tu esfuerzo, afinar tema y revisar estructura con lupa. Y todo sin perder lo esencial: que las decisiones finales las tomas tú, porque el nombre que va a ir en los créditos es el tuyo, no el de la IA.
En la siguiente fase, cuando el guion ya respira mucho mejor, toca una parte igual de importante para que el proyecto viva: cómo lo cuentas hacia fuera: biblia, pitch, materiales de venta, mails… y ahí la caja también tiene unos cuantos prompts pensados para que no sufras solo frente al Word.
Fase 7 – Biblia, pitch y materiales de venta: el otro guion que nadie te contó
Aquí viene una verdad incómoda: Terminar el guion no es el final del viaje. Es el final de la parte que te gusta. Después llega “el otro guion”: biblia, one-pager, pitch deck, sinopsis corta, sinopsis larga, nota de intención, comparables, puntos de venta… Todo eso que casi nadie sueña con escribir de niño, pero que decide si tu proyecto vive o se queda en un PDF precioso.
Y es normal que dé pereza, porque te piden cosas de este estilo:
- “Sinopsis de catálogo (90 palabras).”
- “Versión web (130 palabras).”
- “One-pager de venta.”
- “Nota de intención de 2 páginas.”
- “Pitch oral de 90 segundos.”
O sea: reescribir el mismo proyecto cinco veces con trajes distintos. Aquí la IA, bien usada, es una bendición. No para inventarse el proyecto, sino para ayudarte a cambiar de forma sin perder el fondo.
Y la caja de prompts se pone muy seria en esta fase con prompts que ayudan con los loglines, sinopsis, one pagers, biblias y pitchs. Y con ejemplos muy concretos, por ejemplo el PROMPT 87 te prepara tres elevator pitch dependiendo de si es para un productor, para un actor o para un periodista, porque no todos buscan lo mismo y cada uno se le seduce de una forma.
Todo este bloque de prompts está pensado para que no odies tanto la parte “oficina” de tu trabajo, no inventes cada documento de cero y puedas invertir tu energía en decidir qué contar y cómo,
no en pelearte con formatos.
En la siguiente (y última) fase del viaje, cuando ya tienes guion, biblia, sinopsis, pitch y compañía, queda un último paso clave: llevar todo esto de tu carpeta al correo de alguien que pueda mover el proyecto. Y ahí entran los prompts de mails, secuencias de email y marketing del proyecto, para que ese “ENVIAR” no se quede siempre en “borrador guardado”.
Límites, ética y voz de autor: lo que la IA NO puede hacer por ti
Llegados a este punto puede parecer que la IA sirve para todo. Y no. Hay cosas que no debe hacer por ti. Ni aunque pueda. Te diría que hay tres grandes líneas rojas:
1. La IA no decide qué historias merece la pena contarLa herramienta te ayuda a ordenar el ruido, a combinar temas, a proponer conflictos. Pero la pregunta de fondo: “¿De qué quiero hablar yo ahora, en este momento de mi vida?”… esa es tuya. Si usas la IA solo para seguir tendencias (“hazme una serie tipo X, en un mundo tipo Y”), corres un riesgo claro: acabar escribiendo cosas que no te importan nada… pero quedan monas en el dossier. La ética aquí no va solo de “no plagiar”, va de no abandonar tu propia mirada.
2. La IA no firma los contratos ni responde en los coloquiosDecisiones como: qué tratas y qué no tratas, cómo representas a ciertos colectivos, qué límites te pones con la violencia, el humor, la intimidad, en qué contexto se va a estrenar tu obra, no son del modelo, son tuyas.
Puedes pedirle opiniones, contrapuntos, listas de riesgos. De hecho, en la caja está el PROMPT-080 – Tabla de riesgos, que te ayuda a identificar problemas de producción/recepción y mitigarlos. Pero al final, si alguien te pregunta en un coloquio: “¿Por qué contaste esto así?” no puedes contestar: “Porque me lo escribió la IA”. La IA no va a estar allí. Tú sí.
3. No delegues tu voz en un “reescríbelo mejor”Quizá la tentación más peligrosa es esta: “Mira, aquí tienes mi escena. Reescríbela mejor.” Y la IA te devuelve algo muy correcto, muy estándar, muy… de nadie. Técnicamente está “mejor escrito”, pero ha perdido tus rarezas, tus ritmos, tus giros, tus silencios. Por eso todos los prompts de la caja están diseñados para otra cosa: no para sustituir tu texto, sino para darte:
- diagnósticos (qué falla, qué cojea),
- opciones (variantes de conflicto, acciones, enfoques),
- estructuras (planes, índices, esqueletos),
para que luego reescribas tú. La ética, aquí, se mezcla con la identidad creativa: si siempre aceptas la primera propuesta de la IA, al final tus guiones sonarán como los de cualquiera que use el mismo modelo.
Los límites no vienen en el manual de la herramienta, los pones tú como autor: qué delegas, qué no, qué aceptas tal cual y qué siempre reescribes. Y precisamente por eso diseñé la Caja de 100 Prompts como un sistema de preguntas, no de “soluciones mágicas”: para recordarte todo el rato que la parte importante no es lo que responde la IA… sino cómo respondes tú a esa respuesta.
Y ahora sí, después de todo este viaje, te presento oficialmente la criatura.
He juntado todos estos dolores, fases y prompts dispersos y los he convertido en algo manejable:
La Caja de Herramientas del Guionista: 100 Prompts
Son 100 prompts diseñados específicamente para guionistas, no para “gente que quiere textos bonitos”.
Están organizados por fases del proceso:
- Ideación
- Documentación y mundo
- Personajes
- Estructura
- Escenas y diálogo
- Reescritura
- Biblia & Pitch
- Marketing del proyecto y mails
Y vienen en 4 formatos que se hablan entre sí:
Unas cartas que puedes imprimir o usar en pantalla. Es, literalmente, una baraja de herramientas que puedes sacar cuando te bloqueas. Cada carta tiene el nombre del prompt, categoría (Diálogo, Reescritura, Biblia & Pitch…), y un QR que te lleva a su ficha completa.
Las 100 páginas web, una por prompt, con: explicación de para qué sirve, instrucciones paso a paso, el prompt listo para copiar y pegar en tu IA favorita, y un mini ejemplo de salida. Es como tener un manual siempre abierto mientras trabajas.
El sheet (o Excel). Ahí tienes todos los prompts en tabla, para filtrar por: categoría, tipo de salida (texto, tabla, lista, pitch…),longitud, momento del proceso. ¿Hoy estás reescribiendo? Filtras “Reescritura” y eliges. ¿Necesitas mails? Filtras “Marketing del proyecto”.
El PDF resumen. Con los 100 prompts y una descripción breve de qué hace cada uno. Ideal para ojear en la tablet, imprimir, subrayar y tener una visión global del sistema.
Y sí, hay oferta
El plan es que esta caja tenga un precio estable de 69 $. Pero como estamos en modo Black Friday y me apetecía que fuera accesible para muchos:
- Ahora mismo está a 23 $
- Y la idea es mantener esta oferta solo para los 100 primeros que la compren.
Búscalo en cursosdeguion.com. Si te apetece que la IA sea tu asistente y no tu sustituta, esta caja son 100 maneras concretas de conseguirlo.
El artículo 759. IA para guionistas: de la página en blanco al mail al productor se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
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