
¿Sabías que la diferencia entre bajar de peso o no bajar son, literalmente, dos cucharadas de aceite? Hoy te voy a enseñar por qué ‘comer a ojo’ está saboteando tus resultados y cómo esta herramienta de 10 euros va a ser el electrodoméstico más útil para mejorar tu forma física.
En un mundo donde hay virtualmente infinitos alimentos y donde podrías estar comiendo todo el día fácilmente, es imprescindible que controles lo que comes. No es negociable.
¿Hay gente que no mide lo que come y está muy en forma? Si, y también hay empresarios que no tienen un control de sus ingresos y de sus gastos y que son un desastre y les va bien. Pero la mayoría que no hace esto, directamente van a la quiebra. Incluso a aquellos que les va bien sin tener un control exhaustivo de sus finanzas, les iría mucho mejor si lo tuvieran. Pues con la alimentación ocurre lo mismo: ¿Quieres mejorar tu forma física? ¿Quieres perder peso? ¿Quieres ganar peso? Necesitas controlar tu alimentación y hacerlo a ojo no te vale, porque el ojo te va a engañar, especialmente cuando tengas hambre. Necesitas datos objetivos, y para eso se usa la báscula de cocina.
¿Cómo se usa una báscula de cocina?
La forma más simple y rápida de usarla es colocando un plato o recipiente encima, poniendo la báscula a cero, y ahora añades la cantidad que necesites encima del plato.
Esta es la forma de pesar cualquier alimento seco, puedes medir arroz, pasta, frutos secos… Incluso carnes o pescados. Y lo bueno que tiene esto, es que puedes usar medidores estándar.
Por ejemplo, yo tengo un medidor que sé que cuando lo lleno hasta el borde de avena, son 25 gramos de avena. Pues solo lo pesé una vez, a partir de ahí si yo sé que para desayunar voy a poner 50 gramos de avena, ya sé que son 2 cazos, no tengo la necesidad de pesarlo, pero ya lo pesé en su momento. Y esto se puede hacer con ciertos alimentos y con ciertos recipientes, pero lo que no recomendaría es usar cucharas para medir.
Porque la trampa de una cucharada es que en función de quien la mida, puede ser muy diferente, una cucharada mía no es igual que una cucharada tuya. Y por eso es mejor siempre medir en gramos, porque los gramos no mienten.
Y aquí viene la segunda forma de usar la báscula de cocina que es muy útil especialmente para alimentos líquidos o viscosos como la miel, o el caldo, o la leche o lo que sea. En lugar de pesar lo que le añades a la comida, pesas lo que sacas del recipiente. Es decir, colocas el recipiente entero sobre la báscula, le quitas la tapa o el tapón porque también pesa y eso no te interesa que lo pese. Y ahora taras la báscula a 0 teniendo ese recipiente encima. Y solamente tienes que sacar del recipiente la cantidad que necesites. Esto es útil porque si te pasas de cantidad, no lo has añadido a tu comida y puedes devolverlo al recipiente.
Y es así de sencillo: 2 métodos:
- Añadir a tu comida
- Retirar del recipiente.
Y aunque mucha gente piense que esto de pesar la comida es un coñazo, no tardas nada absolutamente en hacerlo. Son unos cuantos segundos que los estás invirtiendo en mejorar tu forma física y siempre que vayas a hacer la comida te aseguras de que lo que vayas a cocinar lo hayas pesado antes. Ya está.
¿Pesar los alimentos crudos o cocinados?
Realmente da igual. Porque lo que diga la báscula de cocina solo es relevante para cumplir tu plan de alimentación. Es decir, si estás siguiendo tu plan de alimentación para perder peso, estás pesando los alimentos ya cocinados y no consigues bajar de peso, tendrás que bajar las cantidades y al final pesar los alimentos en crudo o cocinados no tendrá relevancia siempre y cuando los peses siempre igual: O siempre cocinados o siempre crudos.
En mi caso yo los peso crudos y recomiendo a todo el mundo que los pese crudos porque suele ser más fácil hacerlo así. Pero ninguna de las 2 formas es mejor.
Y así es como se usa una báscula de cocina. No es un electrodoméstico que se use solo para seguir recetas de bizcochos, es una herramienta que acompaña a tu plan de alimentación y que si quieres mejorar tu forma física deberías acostumbrarte a usarla. De hecho, es paradójico que la gente se obsesione con la báscula de baño y se pese a todas horas, cuando si se centrara en la báscula de cocina, la báscula de baño se controlaría sola. Así que ya lo sabes, usa la bácula de cocina y si no tienes una cómprate una, porque además son más baratas que las básculas de baño y son mucho, mucho más útiles. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti
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