
El artículo 756. Técnicas de inicio: Texto sobre pantalla se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
Hoy vamos a hablar de una de las técnicas de inicio más sencillas y, al mismo tiempo, más poderosas del cine: cuando una historia empieza con un texto sobre la pantalla. Antes de que aparezca el primer personaje o se escuche un sonido, unas pocas palabras ya nos sitúan, nos dan el tono o incluso nos engañan. A veces son una cita poética, otras una advertencia solemne o un irónico “basado en hechos reales”. Pero en todos los casos cumplen la misma función: abrir la puerta al relato y decirnos, sin mostrar todavía nada, qué tipo de mundo vamos a habitar. Yo soy David Esteban cubero y esto es Guiones y guionistas.
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Qué es un “texto sobre pantalla”
El texto sobre pantalla —también conocido como on-screen text o text card opening— es una técnica de inicio en la que la primera información que recibe el espectador no proviene de una voz, una acción ni una imagen en movimiento, sino de la palabra escrita. Puede aparecer antes del primer plano o sobre las imágenes iniciales, y funciona como una puerta de entrada al relato, una forma de preparar el terreno antes de que la historia comience a desplegarse.
A diferencia de la voz en off, que ya pertenece a una subjetividad, o del prólogo visual, que introduce acción, el texto sobre pantalla se sitúa fuera del universo diegético: viene directamente del autor, del narrador o de un dispositivo externo que dialoga con el espectador. Por eso se considera un paratexto cinematográfico, un umbral entre el mundo real y el de la ficción. En él, el autor establece el tono, el pacto narrativo o incluso el grado de verdad que va a tener lo que veremos.
No se trata solo de un rótulo o una aclaración: es una imagen literaria en estado puro, una forma de narrar sin mostrar, de sugerir sin aún representar. Cuando funciona bien, el texto inicial ya contiene el ADN de la película: su tono, su promesa, su mirada.
El texto sobre pantalla es un recurso de precisión: unas pocas líneas que pueden situar, emocionar, ironizar o advertir. Su poder no está en la cantidad de información que transmite, sino en la promesa que encierra. En apenas unos segundos, puede revelar el tono del film, su grado de realidad o su relación con el espectador. Es, en definitiva, la primera decisión estética y narrativa de quien escribe una historia para la pantalla.
TIPOLOGÍA DE INICIOS CON TEXTO SOBRE PANTALLA
El texto sobre pantalla puede cumplir muchas funciones dentro de una historia, y por eso conviene clasificarlo no por su forma —una cartela, un subtítulo o una cita— sino por su intención narrativa. Lo que cambia es qué le promete al espectador antes de la primera imagen: contexto, tono, tema o una pista sobre la veracidad de lo que va a ver.
1. Texto contextualEl más clásico de todos. Sirve para situar al espectador en un lugar, una época o una circunstancia concreta. Es una manera directa de decir “dónde y cuándo estamos”. En Armageddon Time (James Gray, 2022), el cartel inicial simplemente informa: “Public School 193. Queens, New York City. 1980.” Tres datos bastan para sumergirnos en el universo infantil y urbano del protagonista. En Alien (Ridley Scott, 1979) ocurre lo mismo, pero en tono industrial: “Remolcador comercial Nostromo. Tripulación: siete. Carga: 20 millones de toneladas de mineral. Rumbo: retorno a la Tierra.” Es un texto seco, casi administrativo, que transmite aislamiento y rutina antes de que empiece el terror. Este tipo de texto funciona como un mapa. Si se usa bien, orienta sin distraer; si se usa mal, parece una muleta expositiva.
2. Texto temático o citaAquí el objetivo no es informar, sino enmarcar el sentido. Una cita o una frase poética pueden anunciar el tono emocional de la historia antes de que se diga una sola palabra. In the Mood for Love abre y cierra con frases casi haiku que resumen su melancolía: son epígrafes que envuelven la historia como si fuera un poema. En Pulp Fiction, Tarantino elige una definición de diccionario: “Pulp (adj.): of or relating to lurid, sensational subject matter.” Esa broma semántica ya revela que la película será un cóctel de cultura popular, violencia y humor autorreferencial. En este tipo de texto, lo importante no es lo que explica, sino el tono que instala. Una sola palabra puede preparar el ánimo del espectador más eficazmente que una escena entera.
3. Texto metanarrativo o irónicoAlgunos textos iniciales juegan con la verdad. En lugar de describir el mundo, lo comentan. Se colocan entre el autor y el espectador, y los invitan a un pacto de complicidad. Un ejemplo claro es Disco Ibiza: Locomía (Kike Maíllo, 2024), que arranca con un cartel tan divertido como desarmante: “Esta película está basada en hechos reales. Se han alterado los nombres de algunos personajes y se han modificado los hechos con fines dramáticos. Pero oye, tampoco os vamos a engañar, hemos cambiado algunas cosillas porque nos apetecía.” El texto anuncia el tono lúdico y desmitificador de la película y advierte que el espectador está a punto de ver una historia libremente inspirada en la realidad. El humor puede ser también más sutil, como en Ninotchka (1939), que abre situando la acción en París con un comentario irónico sobre la ciudad y sus habitantes. El texto es ligero, elegante y establece desde el principio la sofisticación de la comedia.
4. Texto de advertencia o presagioEn el cine de terror y de ciencia ficción, los textos iniciales se usan muchas veces para crear inquietud o dar un aire de documento verídico. The Texas Chain Saw Massacre (Tobe Hooper, 1974) comienza con una cartela en tono solemne: “The film which you are about to see is an account of the tragedy which befell…”. Ese texto funciona como advertencia y como anzuelo: lo que vas a ver “ocurrió de verdad”, y esa promesa aumenta la tensión. Otros títulos como Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006) mezclan información técnica con texto en pantalla para situar al espectador en un futuro distópico. Es un recurso que genera realismo en lo imposible.
5. Texto lúdico o ficcionalEn otros casos, el texto sobre pantalla forma parte del propio mundo narrativo. No habla “desde fuera” de la historia, sino dentro de ella. Star Wars es el ejemplo más célebre: su “opening crawl” contextualiza la guerra galáctica con un estilo de noticiario épico que ya se volvió marca registrada. En Monty Python and the Holy Grail, los subtítulos falsos en sueco parodian esa solemnidad, adelantando el humor absurdo de la película. Más cerca en el tiempo, Zombieland convierte sus “reglas de supervivencia” en texto visible dentro de la acción: cada norma flota en el plano, golpeada por los mismos zombis que las desafían. Este uso convierte el texto en elemento visual activo, parte del lenguaje del film.
6. Texto marco o de cierre en espejoAlgunas películas utilizan el texto inicial y final como dos mitades de una misma idea. En In the Mood for Love, la cita inicial tiene su eco en la última imagen, completando el círculo emocional. Bob Marley: One Love abre con un texto explicativo sobre su deseo de paz en Jamaica y cierra con otro que recuerda su legado, acompañando imágenes reales del cantante. Este uso crea sensación de destino y reflexión, como si el texto fuera la respiración del relato.
7. Mensajes de “hechos reales” (verdad y falso)Y por último, una categoría muy contemporánea: los mensajes que juegan con la idea de “basado en hechos reales”. Algunos lo usan para reforzar la autenticidad; otros, para ironizar sobre ella o directamente cuestionarla, como en Fargo (1996), de los hermanos Coen. El cartel inicial afirma: “This is a true story.” Pero no lo es. El texto es una broma: un mecanismo narrativo que imita los códigos del documental para generar empatía y credibilidad.
La serie Baby Reindeer (Netflix, 2024) llevó este juego aún más lejos. Comienza con el mensaje “Esta es una historia real”, y sin embargo su autor, Richard Gadd, ha insistido en que se trata de un “recuento ficticio de mi viaje emocional” y no de un retrato literal de personas reales. La controversia judicial que siguió demuestra el poder de unas pocas palabras escritas al inicio para alterar la percepción del público sobre lo que es verdad y lo que es ficción.
Otro ejemplo, en clave de humor, es The Sticky (Amazon, 2024), que comienza con la frase: “This is absolutely not the true story of the great Canadian maple syrup heist.” (“Esta no es en absoluto la verdadera historia del gran robo del jarabe de arce canadiense.”) El texto invierte el tópico del “basado en hechos reales” y anuncia el tono de comedia absurda. En el ámbito del drama, Los niños perdidos utiliza un texto más institucional: “Esta película contiene material de archivo de eventos reales… En algunas escenas se han añadido recreaciones… Algunas identidades han sido ocultadas por motivos de bienestar y seguridad militar.” Aquí, el texto cumple una doble función: dar credibilidad y proteger éticamente a los implicados.
En todos estos casos, el texto sobre pantalla no solo informa: negocia la frontera entre realidad y ficción. Se convierte en una declaración ética y estética que condiciona la forma en que el espectador va a leer la historia.
PASO A PASO PARA ESCRIBIR UN TEXTO SOBRE PANTALLA
1. Define la función
Antes de escribir una sola palabra, pregúntate para qué vas a usar el texto. ¿Quieres situar al espectador en un contexto histórico o geográfico? ¿Presentar el tema o el tono de la historia? ¿Lanzar una ironía, establecer una regla o advertir de algo que está por venir? Escríbelo en una frase: “Este texto debe situar…”, “Este texto debe anunciar…”. Si no puedes responder con claridad, probablemente no lo necesitas.
2. Formula la promesa dramática
Cada texto sobre pantalla genera una expectativa. Plantéate qué va a pensar o sentir el espectador después de leerlo. ¿Le estás prometiendo humor, misterio, realismo, tragedia? Si el texto no cambia la percepción del público antes de la primera imagen, no está cumpliendo su función. Un buen texto no solo informa: colorea la mirada del espectador.
3. Elige el formato
Decide cómo aparecerá el texto. Puede ser una cartela sobre fondo negro (solemne, clásico), un texto sobreimpreso sobre la primera imagen (más integrado y contemporáneo), o incluso un texto diegético, que forme parte del propio mundo de la historia (un cartel, una ley, una nota, un titular). También puedes optar por una cita —real o inventada— si tu intención es poética o metanarrativa.
4. Define el tono verbal
El tono del texto debe reflejar el tono de la película. Puede ser objetivo (“Bogotá, 1981. 03:15 AM.”), poético (“Amaban lo que no se dice.”), irónico (“Basado en hechos reales… más o menos.”), técnico (“Tripulación: siete. Carga: veinte millones de toneladas.”) o normativo (“Regla número uno: nunca corras.”). Unas pocas palabras bastan para dejar claro si la historia será seria, emotiva, absurda o terrorífica.
5. Controla la longitud
Menos es más. Un texto inicial debe poder leerse en pocos segundos. Lo ideal es dos o tres líneas, con unas 30 palabras como máximo. Si necesitas más información, divídelo en dos cartelas o traslada parte de los datos al diálogo o a la acción. Para afinarlo, escribe tres versiones: una mínima, una con más color y una tercera más atrevida. Luego elige la que mejor equilibre claridad y estilo.
6. Crea contraste con la primera imagen
Piensa en el diálogo entre el texto y la primera imagen. ¿El texto prepara lo que viene o lo contradice? A veces la fuerza está en la fricción: un texto esperanzador seguido de una imagen desoladora, o un texto técnico antes de un momento poético. Ese contraste genera ironía y curiosidad, y hace que el espectador empiece la historia activo, no pasivo.
7. Decide ubicación y duración
¿Aparecerá antes de la primera imagen o sobre ella? ¿Durante cuánto tiempo? Una regla sencilla: dos o tres segundos por línea. Si el espectador no alcanza a leer con comodidad, se pierde el efecto. También importa el ritmo: un texto que aparece lentamente genera solemnidad; uno que entra y sale rápido, dinamismo o humor.
8. Prevé un eco final
Decide si el texto tendrá resonancia al final. Algunas películas repiten o completan la frase inicial al cierre, creando una estructura en espejo. Otras lo contradicen para mostrar evolución. Pensar desde el principio en ese eco te ayudará a escribir un texto más significativo y menos decorativo.
9. Revisa lo ético y legal
Si tu historia se basa en hechos reales, incluye un disclaimer claro. Frases como “inspirado en hechos reales” o “algunas situaciones han sido modificadas con fines dramáticos” evitan malentendidos. Evita también atribuir citas falsas a autores reales sin aclararlo. El texto sobre pantalla es parte del pacto de confianza con el espectador: debe ser honesto, aunque juegue con la ironía.
10. Lee en voz alta
Aunque sea un texto escrito, tiene que sonar bien. Léelo en voz alta y escucha su ritmo. ¿Se entiende? ¿Tiene musicalidad? ¿Evoca el tono del film? Un texto que no fluye al oído tampoco fluye en la mente del espectador.
11. Haz la prueba final
Por último, hazte la pregunta definitiva: “Si quito este texto, la escena pierde eficacia o claridad?”. Si la respuesta es no, bórralo. Un texto sobre pantalla solo debe existir si añade una capa indispensable: una emoción, una ironía o un contexto que no podría contarse de otra forma.
Conclusión
Un buen texto sobre pantalla es una declaración de intenciones condensada. No es un accesorio, sino la primera línea del contrato con el espectador. En apenas unas palabras, puede situar, provocar o engañar. Escribirlo bien es un arte de precisión: una pequeña pieza de lenguaje que, si está en el lugar exacto, convierte la primera imagen en una promesa.
El artículo 756. Técnicas de inicio: Texto sobre pantalla se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
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