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5 Hábitos «saludables» que te impiden perder grasa (EVÍTALOS)

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Casi todo el mundo quiere perder grasa y bajar de peso y casi todo el mundo piensa que estas 5 cosas les ayudan a hacerlo, pero lo irónico que es que en lugar de ayudar, en realidad están arruinando tu progreso y hoy te voy a explicar cuáles son estas cosas y qué hacer en su lugar para que no te afecten y puedas perder grasa de una manera simple y eficiente.

Prohibir alimentos

Si quieres perder peso, el primer paso de mucha gente es permitir unos alimentos y prohibir otros. Esto suena bien en principio, pero el problema que tiene permitir unos alimentos es que estás prohibiendo otros y cuando prohíbes algo lo haces más atractivo. Así que cuando te dices que ya no puedes comer esto, automáticamente hace que eso lo desees aún más. Y eso es como agitar una lata de refresco, vas acumulando una presión que cuantos más alimentos prohibas más agitas la lata y más presión metes hasta que la lata revienta. Y en ese momento es cuando vas a abandonar y te vas a inflar a todos esos alimentos que hasta ahora habías prohibido porque el cuerpo te los va a pedir más. ¿Cuál es la solución? Lo he dicho siempre: Crearte tu plan de alimentación. Si te creas tu plan de alimentación metiendo los alimentos que tú quieras, no etiquetas a los alimentos como prohibido y permitido y tienes la confianza de que estás comiendo lo que quieres comer y en el caso de que algún alimento te atraiga siempre lo puedes incluir en tu plan de alimentación, pero esto solo lo puedes hacer cuando te has diseñado tú mismo el plan de alimentación.

Y hacerlo es muy sencillo, puedes usar cualquier herramienta, aunque yo te recomiendo que te descargues el planificador nutricional porque con el planificador no solamente vas a poder diseñarte un plan de alimentación óptimo para ti, sino que también vas a poder hacer una evaluación de tu dieta actual y ver cómo podrías mejorarla.

Usar el ejercicio como moneda de cambio

El siguiente hábito saludable que en realidad es una trampa, es el ejercicio físico. Y no es que el ejercicio sea una trampa, es que he visto miles de veces cómo se ha usado el ejercicio físico para justificar un comportamiento posterior. Lo típico de que traen un pastel a la oficina porque es el cumpleaños de alguien y dices vale, me como el pastel porque ya fui esta mañana al gimnasio. Y sin darte cuenta conforme más actividad física haces, más licencias te permites con la excusa de que ya lo has quemado o que lo vas a quemar más tarde y esto no funciona así.

El ejercicio nunca es una moneda de cambio para sabotear o empeorar tu alimentación. No haces ejercicio para ganarte la cena de esta noche porque no eres un hámster corriendo en una rueda.

Comer de forma intuitiva

El siguiente hábito mal entendido es el de comer de forma intuitiva. Esto siempre me ha parecido muy jedi porque al mismo tiempo que hay gente diciendo que tienes que escuchar a tu cuerpo, el cuerpo lo que te está pidiendo es nocilla. Y no es porque haya algo malo en tu cuerpo, es porque la nocilla está buena. Y si me das a elegir entre nocilla y brócoli, me voy a comer la nocilla 1.000 veces.

Por eso necesitas un plan de alimentación e incluso si metes la nocilla dentro de tu plan de alimentación, necesitas controlar cuánta. Porque de nuevo, si dejas que tu cuerpo determine cuánta nocilla quieres, tu cuerpo la va a querer toda. Y aunque comer de forma intuitiva pueda ser una estrategia útil para algunos, en realidad es inútil y pésima para muchos.

Es como si tienes un negocio y andas justo de dinero y llega un hippie de estos de mindfulness y te dice que no te preocupes y que gastes en tu negocio de forma intuitiva. Te vas a ir a la ruina porque cualquier negocio debería tener un control de los ingresos y los gastos y tal vez si el negocio te va muy bien y no eres muy gastón, gastar de forma intuitiva te pueda servir, pero para la mayoría de los negocios no es un buen consejo. E incluso para ese que pueda irle bien gastando de forma intuitiva, le iría mejor si controlara lo que gasta. Pues con la alimentación ocurre lo mismo, comer de forma intuitiva es precisamente el problema que has tenido hasta ahora, no es la solución.

Comer sano no significa perder peso

Y muy ligado con esto, tenemos el mítico hábito autoengañado de «comer sano». Todo el mundo cree que en su casa se come sano, pero si te desnudas y te miras al espejo, el espejo diría otra cosa. Y esto es porque los alimentos «sanos» no tienen propiedades quemagrasas, y comer un alimento considerado «sano» no es tener carta blanca para perder grasa, porque puedes comer muy sano y engordar y comer muy poco sano y adelgazar. Por eso es imprescindible pesar lo que comes, independientemente de que sea más o menos sano. Si quieres bajar de peso, necesitas pesar la comida, porque si no lo haces estarás toda la vida pensando que tú comes sano pero teniendo sobrepeso al mismo tiempo. Cosa que es una contradicción, porque el sobrepeso es una consecuencia directa de tu alimentación y si tienes sobrepeso tu alimentación no puede ser sana, porque si lo fuera no tendrías sobrepeso. Así que pesa lo que comes y no te quedes solo en que tú «comes sano» porque el qué comes es tan importante como el cuánto comes. Y de hecho para perder grasa el cuánto comes es más importante que el qué comes.

Confundir funcionar con no funciona

Y por último, lo menos saludable que hay para una persona es que confunda funcionar con no funcionar. Es decir, cuando intentas bajar de peso y usas alguna estrategia o dieta para conseguirlo, es habitual que consigas perder peso. Porque las estadísticas dicen que las personas no tienen problemas para bajar de peso, tienen problemas para mantener ese peso perdido. Así que es fácil que la gente use una estrategia que le haga perder peso pero que no le permita mantener ese peso perdido y piense que esa estrategia ha funcionado. De forma que la próxima vez que quieras perder peso uses la misma estrategia, cuando está claro que no ha funcionado, porque si hubiera funcionado no tendrías que volver a perder ese peso corporal.

Esto me ocurre mucho con las dietas cetogénicas, he tenido muchos clientes con un sobrepeso actual que afirman que en algún momento usaron dietas cetogénicas y consiguieron bajar de peso, así que cuando quieren bajar de peso hacen una dieta cetogénica creyendo que funciona sin darse cuenta de que si realmente hubiera funcionado la seguirían manteniendo y no tendrían que volver a empezar otra vez. Y esto sucede porque la gente confunde funcionar y no funcionar.

Si algo funciona es porque has conseguido integrarlo en tu estilo de vida, si no es así es que no ha funcionado y la forma más simple para prever si algo va a funcionar o no es preguntarte ¿Sería capaz de mantener esta estrategia durante un año entero? Y si la respuesta es que no, ya sabes que eso no va a funcionar.

Y si eres capaz de evitar estas 5 trampas de la pérdida de peso, estarás por delante de casi todo el mundo que diariamente empieza un proyecto de cambio físico o pérdida de grasa y que inevitablemente a los 4 días tiene que abandonar normalmente por alguno de estos errores que la gente sigue viendo como normal e incluso como saludable. Pero ni es normal, ni es saludable.

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