
Un día te miras al espejo y te das cuenta de que ya no tienes 19 años y que te has pasado más años sentado que moviéndote y que eso a su vez ha traído unas consecuencias que cada vez son más palpables. Te notas más chepado, más rígido, con más dolores musculares, migrañas…
Esto sin contar el aumento de riesgo de distintas enfermedades que provoca un estilo de vida sedentario y la falta de fuerza y masa muscular. Así que la pregunta no es ¿Debería empezar a entrenar fuerza? Porque es obvio que si, la pregunta correcta es ¿Qué pasa cuando empiezas a entrenar fuerza con 40, 50 o incluso más años? ¿Es posible revertir toda una vida de sedentarismo y malos hábitos? Hoy vas a descubrir la respuesta.
Es cierto que, empezar a cuidarse es como empezar a invertir. Cuanto antes lo hagas más resultados obtendrás y por eso siempre es mejor haber empezado ayer. Y esto aplica a cualquier edad que tengas, por lo que si tienes 40, 50 o 70 años, el razonamiento es el mismo: mañana vas a ir un día tarde, así que empieza HOY a entrenar, porque cada día que no lo haces estarás yendo un poquito a peor, tan poquito que no te darás cuenta. Solo te darás cuenta cuando pase un año y compruebes que este año sí que hay cosas que te cuesta más hacer que el año pasado y mucho más que el año anterior. Por eso, entrenar es absolutamente necesario, no solamente por los beneficios físicos, sino también por los psicológicos.
El entrenamiento es medicina para el estrés
Al final, cuando estás entrenando le estás enseñando al cuerpo a gestionar el estrés, y vivimos en una sociedad donde el estrés es corrosivo e imparable, y para gestionar mejor el estrés tienes 2 opciones; O te expones a menos estrés (algo que puede que no esté en tu mano), o aumentas tu capacidad para soportar estrés. Y aquí el entrenamiento es la mejor decisión. Primero, porque a nivel de autoestima es muy gratificante ver que al principio no podías levantar una carga porque te pesaba mucho y ahora no te supone ningún esfuerzo. Esa capacidad de ver que con trabajo puedes conseguir cosas que ahora no tienes te da una sensación de superación muy buena, y eso se traslada a otros ámbitos de la vida y es especialmente bueno para gente joven.
Pero incluso gente más mayor puede beneficiarse de esto y beneficiarse de enseñarle al cuerpo que el estrés no es malo. Porque cuando haces un entrenamiento intenso, eso es un estrés brutal par el cuerpo y de alguna forma le estás enseñando a que no pasa nada por tener ese estrés, porque tu parte lógica sabe que es un estrés controlado, que en cuanto salgas del gimnasio ese estrés va a desaparecer. Por eso es importante entrenar, porque es importante que el cuerpo entienda que puede estresarse muchísimo y aún así mantener la calma porque sabe que ese estrés se va a ir. Y esto es una utilidad bestial del entrenamiento y el ejercicio físico.
Pero… ¿Es posible compensar media vida de sedentarismo y malos hábitos?
Aquí hay que entender un concepto que es el límite de sobrecarga. El límite de sobrecarga es la diferencia entre el máximo rendimiento funcional que puede lograr un organismo y el nivel mínimo de funcionamiento requerido para que funcione. Por eso caminar no debería en ningún caso ser considerado ejercicio físico, porque caminar es lo mínimo que le puedes pedir a un ser humano funcional. Y si ese mínimo es lo máximo que tú haces, tu límite de sobrecarga es 0, bajar de ahí es literalmente la muerte.
Y el entrenamiento, especialmente el entrenamiento de musculación, es el que consigue expandir este límite de sobrecarga para ampliar la diferencia entre lo máximo que puedes hacer y lo mínimo que necesitas hacer para sobrevivir. Cuanto mayor sea ese margen mucho mejor.
Y si no haces nada para evitarlo, conforme pasen los años este margen se va a ir estrechando poco a poco, hasta morir. Y aunque es cierto que la capacidad funcional de las personas se ha extendido en los últimos años, no ha sido por ampliar este límite de sobrecarga sino por extender la esperanza de vida por la ciencia y la medicina. Pero la gente sigue envejeciendo al mismo ritmo, solo que más tarde.
Pero aquí viene lo bueno, el entrenamiento de fuerza, si se aplica desde que eres joven, evidentemente te va a dar muchas ventajas y vas a conseguir ampliar tu límite de sobrecarga mucho más y más rápido, pero Joseph Signorile demostró que este límite de sobrecarga puede ampliarse incluso empezando a entrenar a los 40 o 50 años. Y lo más curioso es que la curva del envejecimiento puede revertirse hasta ser muy similar a la de una persona que lleva entrenando desde sus 20.
Evidentemente no es exactamente igual, alguna ventaja tiene que tener el que lleva toda su vida entrenando, pero lo sorprendente es que es muy similar y se hace más similar conforme más años pasan. Algo que tiene sentido porque el que empieza a los 50 años puede ir hacia arriba pero el que empezó con 20 con 50 va a ir hacia abajo, aunque sea ligeramente.
Y esto lo que significa es que si tienes 40, o 50 años, no es tarde en absoluto para empezar y que puedes obtener beneficios asombrosos, que pueden ampliar tu límite de sobrecarga y por tanto darte una mucho mejor calidad de vida si empiezas ahora a entrenar.
Porque nunca se es demasiado mayor para cuidar de tu cuerpo y me da mucha rabia cuando personas más mayores que yo me dicen que ya no están para esto, que ya tienen achaques, que les duelen las rodillas, que les duele la espalda… Y todo eso lejos de ser un motivo para no hacerlo, es un motivo más para hacerlo. Porque si hoy te duelen las rodillas con 45 años, puedes apostar a que el año que viene con 46 te dolerán más. A menos que decidas doblar la curva, que así es como lo llama Joseph Signorile para tener un envejecimiento mucho más benévolo, mucho más tardío y para empezar a cuidar de tu cuerpo, porque el mejor momento para empezar fue ayer, pero el siguiente mejor es ahora. Así que ya sabes, cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti.
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